Bienvenidxs.


Karina Godoy.
24 años/Concepción Natal-Stgo Actual.

Actualmente...

lunes, 22 de agosto de 2016



A veces anhelo tanto que estés al lado mío, en silencio y mirando lo que hago sólo por curiosidad. Y es que este lugar es gigantesco y aunque ande en Islandia, aunque sea con todo, casa, perros y un bonito jardín, todo me parece gigante, hasta lo más pequeño me parece insuficiente y sin sentido con tu ausencia. La mayor parte del tiempo sigo soñando y prometiendome a mi misma que voy a volver y me voy a sanar de todo lo que me impidió demostrarte que podía ser irreemplazable. Pero no lo viste, lo reventé en ejemplos y morí en vida con una cantidad de emociones grandes y totalmente inefables. No tiene explicación, aún no me la puedo dar... Se supone que eramos todo, para mi fue un infinito, había mucho  Dios y con eso ya todo me parecía único e irrepetible y el día en que me enteré que simplemente era una molestia, simplemente me permití dejar morir más de la mitad de mi amor propio porque por encima de todo y de todos, tú eras  (y eres) la cúspide de mis deseos más lindos que he tenido en la vida, y es más... ¿por qué me duele? porque simplemente esta vida es una y es la única en la que me comprometí conmigo, sin esperar nada al poder amarte. 
 Porque lo eras y aún lo eres todo. La obsesión no es una condición enferma, he visto niños llorar porque quizás posesionan pero más aman su frazada al dormir, que la mano y pecho del cual dependen, porque odian sentirse solos, odian la oscuridad y odian sentir que en sus brazos existe ausencia y desgracia. 
Ese bebe, ese niño dentro mío aún reside. Con la diferencia de que no tengo necesidades de apego en ti como un objeto, sino algo que me proporciona y contribuye algo más infinito llamado "sentimiento de libertad" y claro, las diferencias entre personas existen, las necedades o el habla incesante destruyen muchas cosas o quizás no te regalan ni un grado de albedrío, según tú. 
Pero ... ¿qué pasa con los otros denominadores comunes? qué pasa si un día cierro los ojos y recuerdo el puro e invaluable aire del sur, del verte detrás de mi diciendo "queda poco, tranquila" o simplemente con tu cándido rostro diciendome en silencio "no sé qué te pasa ahora, pero sé que irá todo mejor". De esa libertad estoy hablando, de la libertad cuando siento amor, de la voluntad de poder dirigir aunque no te puedas dirigir a ti mismo primero, pero intentarlo. Porque simplemente amas, y porque darías lo que fuera para que esa persona no llore o sufra, que no lo pase mal ni que le falte algo, por que amas tanto que la protección muchas veces se confunde con opresión. Y he llegado a la vil conclusión que el amor, no es más que una libertad bajo condiciones. Y que no se tome como reglas, sino más bien condición de "condicionales" porque eso somos y por eso existen las diferencias, los celos o un montón de factores determinantes para decir si una relación va bien o va mal. Aún así, te recuerdo... porque has sido la única persona en el universo que es capaz de comprenderme, aunque sea a estricto rigor, frialdad o muchas veces con tonos pedantes que en su mayoría dejaban la paz en una batalla campal en cosa de minutos. Pero tú sabes, lo siento y ¿sabes por qué lo siento? porque siempre te siento, y no sé en qué estarás hoy o mañana. Pero de este amor que puedo dar a sínonimo de la libertad, siempre querré lo mejor para ti. Aún así, no te olvides que yo estoy aquí, en lo que sea... para ti. Porque lejos o cerca, eres mi espejo, porque tu misión siempre fue contribuir y no sabes cuanto lo agradezco. 
No puedo odiar, ni dejar mal, ni querer herir, ni querer llorar porque si... lloro lo que amo, porque sé amar de verdad.
Hoy mi pecho y mi cabeza lo malo y lo triste empezará a desechar y cuando escuche tu nombre, ahí te voy a bancar, porque sé que tu lo harías, sea como sea. Aunque todo ya no sea igual.

Te extraño, pero sólo me queda soltar. 



Kari.  




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